Oviedo. – viajes con mi perro

La Catedral de San Salvador de Oviedo. En su interior se encuentra La Cámara Santa.

«Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada; es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera, Oviedo es como un descripción de hadas». El entrecomillado inicial pertenece a Woody Allen el conocido actor, libretista y director de cine que en el 2002 recibió el premio Príncipe de Asturias y que es un admirador patente del Principado y de la ciudad de Oviedo. De hecho, en el 2007 rodó algunas secuencias de su película «Vicky, Cristina Barcelona».

La frase aparece en una placa contiguo a la estatua en bronce que reproduce la figura del cineasta caminando. Situada en la calle Milicias Nacionales es obra del cincelador asturiano Vicente Santarúa y es el homenaje que el Cabildo le hizo al cineasta como agradecimiento por sus elogiosas palabras. En el número 4 de la misma calle se encuentra la Confitería Peñalba que elabora bombones simplemente exquisitos y que, desafortunadamente, está cerrada el día en que visito Oviedo.

La estatua de Woody Allen no es ni con mucho la única que hay en Oviedo, pues todo el paisaje urbano de la ciudad cuenta con diferentes obras escultóricas, en mi opinión demasiadas, aunque según parece la intención del Cabildo es crear una especie de museo al elegancia independiente en la ciudad.

Culis Monumentalibus de Eduardo Úrculo.

La más llamativa de todas, me pareció la que representa un enorme culo. Se encuentra en la Calle Pelayo frente al Teatro Campoamor y es obra de Eduardo Úrculo; mide 4 metros de pico y está situado sobre un pedestal de roca de 80 centímetros.

El Teatro Campoamor. Fundado en 1892 es el teatro de Ópera de Oviedo y conocido por ser el círculo de la entrega de los Premios Princesa de Asturias.

Llego a Oviedo una mañana plomizo de finales de agosto en la que hace mucho calor, un calor afrentoso que en ocasiones hace poco apetecible la recepción.

La Plaza de la Escandalera; al fondo el edificio conocido como la Casa Conde.

Aparco en el parking que hay en la Plaza de la Escandalera, un superficie consumado para iniciar el paseo por el casco antiguo, ya que se encuentra entre éste y el centro comercial, encajado al flanco de la Calle Uría y enfrente del Parque de San Francisco.

La Calle Uría, una de las más comerciales de la ciudad.

En la plaza hay otra escultura de las muchas que adornan la ciudad; en este caso se alcahuetería de la escultura «La Maternidad» de Fernando Botero (Medellín/Colombia 1932), más conocida por los ovetenses como «La Gorda». Muy cerca se encuentra la escultura de los Asturcones (el asturcón es una raza de heroína de pequeño tamaño de origen asturiano), fueron creados por el colección escultórico de Manolo Valdés para conmemorar el 25 aniversario de Caja Astur cuyo edificio está todavía en la plaza. En el momento en que yo paso por el superficie donde están situados, hay un montón de turistas haciendo fotografías a sus niños montados en la escultura así es que no consigo fotografiarlos.

La Maternidad de Botero.

Incluso hay muchos turistas fotografiándose al flanco de una estatua de Mafalda, el conocido personaje creado por Quino que fue distinguido con el Premio Príncipe de Asturias y que se encuentra en uno de los bancos situados en el estanque de los patos del Parque de San Francisco.

Finalmente, consigo fotografiar a Cooper frente a la escultura creada en honor a Josefina Carril, una fotógrafa conocida por el apodo de La Torera por usar siempre manoletinas, muy popular en Oviedo y muy querida por los niños pues solía fotografiarlos subidos a un caballito de cartón.

Hay por supuesto muchas más esculturas en el parque como, por ejemplo, la dedicada al escritor asturiano Armando Palacio Valdés (Laviana 1853/ Madrid1938) o la de San Francisco. Esta última es una réplica de la famosa imagen del santo de Pedro de Mena que se conserva en la Catedral de Toledo y que fue erigida en 1949 para conmemorar, según la epígrafe, el paso de San Francisco por Oviedo en el siglo XIII, siguiendo el Camino de Santiago. Y por supuesto, no podía ausentarse un monumento al ilustre escritor Leopoldo Alas Clarín(Zamora 1852/ Oviedo 1901) autor de la Regenta. Pero la verdad es que Cooper y yo nos mostramos más interesados por la cubierta vegetal del parque que por sus esculturas…

El parque mide 9 hectáreas y constituye un seguro pulmón verde en el centro de la ciudad. Descubro en una parte del mismo una pequeña ámbito canina para soltar a los perros, pero yo me arriesgo a soportar a Cooper suelto por todo el parque para que disfrute un poco de albedrío entre cubierta vegetal ayer de meternos en el casco antiguo.

En verdad Gijón y Oviedo son tan distintas que se podrían especificar por examen de una respecto a la otra: Parece mentira que dos ciudades que distan entre si tan solo 35 kilómetros sean tan diferentes y parece que las diferencias todavía se notan a la hora de tener perro o al menos eso me contaron algunos propietarios ovetenses de perros con los que coincidí en Gijón en alguna ocasión. Pero yo la verdad es que no noto ausencia, pues hago todo la recepción a la ciudad con Cooper suelto sin el último problema; en cuanto a la famosa rivalidad entre ambas ciudades no sé a que es oportuno y ni que sostener tiene que me parece una tontería.

Accedo al casco antiguo por la Calle Fruela en donde se encuentra el edificio de la Acoplamiento Normal del Principado de Asturias y en seguida llego a la Plaza del Fontán, una placita porticada con mucho encanto que fue restaurada en 1981, excepto la ángulo donde se encuentra la Sidrería Ramón.

Toda la zona está atestada de muchedumbre pues es domingo y las mañanas de ese día así como de los jueves y sábados, hay mercado en las calles exteriores a la plaza así como en la colindante Plaza de Daoiz y Velarde. En la del Fontán hay una placa con las palabras que el escritor ovetense Ramón Pérez de Ayala( Oviedo 1880/Madrid 1962) dedicó a la plaza en su novelística Tigre Juan.

Cooper refrescándose en una fuente de la plaza del Fontán.

Desde allí me voy a la Plaza de la Constitución una plaza de forma cuadrilongo donde se encuentra el edificio del Cabildo y la Iglesia de San Isidoro el Existente. La iglesia se levantó entre 1578 y 1740 y fue la antigua iglesia del colegio de los jesuitas que tuvieron que desatender en 1767 tras su expulsión de España por Carlos III.

Un turista decide con buen criterio que Cooper es más digno de ser fotografiado que la Iglesia de San Isidoro el Existente que está detrás.

Cuando salgo de la Oficina de Información y Turismo que está en el número 4 de la plaza, me disputa a un colección folclórico bailando bailes regionales. Muy cerca se encuentra la Plaza de los Trascorrales  donde hay varios restaurantes muy famosos, pero yo continúo mi itinerario hasta la Plaza de Alfonso II el Casto o Plaza de la Catedral que constituye el centro del casco antiguo.

Curiosamente es la parte de la ciudad que está más tranquila en ese momento, así es que decido servirse para picar poco en la terraza de un bar que hay en la misma plaza.

El Ronda de la Sidra.

Mucho más concurrida está a esas horas la famosa Calle Gascona conocida como El Ronda de la Sidra, famosa por estar llena de sidrerías cada una con su especialización, Tierra Astur, El Pigüeña, La Pumarada por citar solo alguna… 

La Fuente de Foncalada.

Al final de la calle se encuentra la Fuente de Foncalada una fuente de agua potable mandada construir por el rey asturiano Alfonso III y que está considerado el monumento civil en uso más antiguo de España. Pero hay tanta muchedumbre por esta zona que por eso elijo el bar de la Plaza de la Catedral, mucho más tranquila a esas horas, para engullir poco y tomar un café. Elijo unas berenjenas al pinrel de Cabrales que no me convencen demasiado porque la salsa de Cabrales enmascara por completo el de las berenjenas.( El»Restaurante Boca a Boca» en el número 16 de la calle San José admite perros)

Al fondo en el centro, la Casa de la Rúa.

La Plaza de la Catedral está delimitada por un conjunto de edificios destacables como La Casa de la Rúa o Casa del Marqués de Santa Cruz. Del siglo XV, es uno de los edificios civiles más antiguo de la ciudad y es uno de los pocos que sobrevivieron al incendio de 1521 que asoló la ciudad.

Cooper en la plaza de la Catedral y a escasos metros de la estatua dedicada a la Regenta el personaje de la novelística homónima de Leopoldo Alas Clarín

A pocos metros de la Catedral se encuentra la Iglesia de San Tirso fundada por Alfonso II el Casto en el siglo IX. Está catalogada como Adecuadamente de Interés Cultural aunque ha sufrido muchas restauraciones por lo que casi nada queda ausencia de la iglesia primitiva.

Cooper en la Plaza de Porlier, al fondo el Palacio de Camposagrado.

Contigua a la Plaza de la Catedral está la de Porlier. La plaza se encuentra rodeada de bellos edificios del XVII y XVIII como El Palacio Conde de Toreno o el de Camposagrado del siglo XVIII, que alberga el Tribunal de Conciencia.

Cooper al flanco de la escultura «El Viajero» de Eduardo Úrculo en la Plaza de Porlier.

Muy cerca de la Plaza de Porlier se encuentra El Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo fundada en 1608. El patio interior es muy atún y está presidido por una estatua del asturiano Fernando de Valdés y Sala ( Salas 1483/ Madrid 1568) que impulsó la fundación de la Universidad. Esa estatua fue casi lo único que se conservó de la destrucción que el edificio sufrió durante la revolución de octubre de 1934. Desgraciadamente se destruyó por completo la biblioteca que era una de las mejores de España, perdiendo todos sus fondos.

El Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo diseñado por los arquitectos Gil de Hontañón y Ribero Rada.

Otro edificio muy atún es el antiguo Mesa Asturiano flagrante sede del BBVA. En el mismo edificio se encontraba el Hotel Covadonga cuya publicidad lo comparaba con el Palace de Madrid, pues tenía servicio completo de teléfonos siendo los dos únicos hoteles de España que entonces contaban con dicha instalación. 

No muy remotamente de aquí, en la Calles Santa Ana y Rúa, se encuentra El Museo de Bellas Artes que cuenta con una importante colección de pintores asturianos y españoles de los siglos XIV al XXI y que desgraciadamente no puedo revistar por ir en compañía de Cooper.

Para consolarme, hago una parada en la Confitería Rialto, en la Calle San Francisco, otra confitería emblemática de Oviedo que tienen como especialización unas pastas de almendra y chocolate llamadas Moscovitas, y voy a acoger el coche para subir al Monte del Naranco. En las laderas de este monte de 634 metros de pico se encuentra dos monumentos prerrománicos, Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. La primera no se proyectó originariamente como iglesia sino como un palacio que mandó construir el Rey Ramiro I en el 848. A escasos metros se encuentra San Miguel de Lillo mandada construir todavía por el Rey Ramiro I y declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1985.

Santa María del Naranco.
San Miguel de Lillo.

Otro monumento prerrománico de Oviedo es San Julián de los Prados, mandado construir por Alfonso II el Casto entre los abriles 812 y 842. Es muy atún y me sorprendió enormemente cuando lo visité hace abriles pues sus muros y bóvedas están recubiertos de pinturas con motivos geométricos y vegetales lo que la hace, al parecer, única en Europa Occidental. Es una pena porque ha quedado textualmente pegada a la autopista de entrada a la ciudad. No la visité en esta ocasión, siquiera pude fotografiarla desde el coche, y eso a pesar de que la velocidad de entrada a la ciudad está limitada a 50 kilómetros por hora lo que produce, por cierto, un intención maniático: De pronto, parece como si la vida transcurriese a cámara lenta. Pero siquiera es cosa de cometer imprudencias al volante.

Hay en la cima del Naranco un ámbito recreativa y una escultura enorme del Venerable Corazón de Jesús; me informan en Información y Turismo que por la falda del monte discurre una senda peatonal, pero sigue haciendo mucho calor y decido que ya es es hora de regresar a Gijón. A dictaminar por el cansancio del que hace atuendo Cooper, sospecho que él es de la misma opinión…

Admiten perros en Oviedo: 

Campus Aparthotel Oviedo  

Casa Camila

Hotel Rural La Balconada

Hotel Ibis Oviedo

Calle Ernesto Winter Blanco, 6

Hotel Ibis Budget Oviedo

Calle Ernesto Winter Blanco, S/N

Civitas Gran Hotel Regente

Hotel Carbayón 

Hotel Santa Cruz

*Sólo perros medianos

El Restaurante «El Boca a Boca» en el número 16 en la Calle San José admite perros.

Estaremos encantados de escuchar lo que piensas

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